Lucha (I)

Sobre la violencia.

Las sentadas no funcionan.

Las peticiones online no funcionan.

La filantropía no funciona.

Recaudar fondos no funciona.

Donar no funciona.

Insistir a tu(s) representante(s) en el parlamento no funciona.

Los boicots no funcionan.

Las protestas en la calle no funcionan.

Las manifestaciones no funcionan.

Votar no funciona.

Es hora de afrontar la realidad de nuestras pequeñas movilizaciones. Somos ineficaces. Estamos entretenidos. Estamos distraídos. ¿Qué más podemos hacer? 

La violencia.

Histórica, categórica y empíricamente, ningún imperio o sistema ha caído hasta que no ha sentido el miedo en sus entrañas.

Nunca olvides que aquello contra lo que nos deberíamos manifestar violentamente es un grupo de sociópatas, homicidas, genocidas y pedófilos que se lucran con la guerra, que han secuestrado las estructuras de poder de la sociedad y las están utilizando como arma contra toda forma de vida en la Tierra para su propio beneficio. La respuesta debe ser violentamente adecuada y proporcional.

Si la opresión perjudica nuestras condiciones materiales (humanas) de manera violenta y radical, nuestra respuesta como oprimidos debe ser también radical y material.

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